Los sueños se hacen realidad cuando son compartidos
Siempre he pensado en esta frase y la he creído, sin embargo para demostrar que la lección ha sido aprendida, la vida te pone pruebas que ponen al descubierto algo que llamamos congruencia. Te voy a contar que tan importante es compartir; puede ser que en un momento de la vida perdamos el rumbo y pensemos que no necesitamos de nadie y nosotros podemos solitos, quien habla en ese momento es ese gran ego; que nos impide ver las cosas en perspectiva, es decir desde lo alto de la butaca para ver ese gran panorama, pues a veces pareciera que sólo observamos con miralejos y no podemos disfrutar de la función completa. En mi camino por la vida he tenido la gran bendición de ser apoyada por grandes seres humano, el apoyo siempre ha estado ahí y en muchas de las veces lo que ha impedido los buenos resultados, no es un factor externo, ni la decisión de ellos, sino mi decisión de no aceptar la ayuda y el apoyo, pues no se quien me dijo que yo era la mujer maravilla que todo lo puede. En estos último días aprendí que compartir es confiar y respetar las decisiones de los demás, lo que te pertenece por derecho divino nada ni nadie te lo puede quitar, esto se llama confianza, es algo así como multiplicar los esfuerzos, a veces preferimos complicarnos la vida en lugar de pedir ayuda y reconocer que este mundo avanza cuando todos estamos en la misma sintonía, que hay de malo en reconocer que necesitamos ayuda y apoyo y cuando lo hacemos veremos como el mundo se transforma. Es muy fácil decir: ”yo sé trabajar en equipo, soy muy buena para eso”, “no tengo problema en aceptar las opiniones de los demás”, “estoy segura de lo que hago y puedo compartirlo sin ningún problema”, que bonito suena, sin embargo llevarlo la practica, en lo personal, me ha implicado una serie de retos que tienen que ver con luchar con el propio ego, con vencer los miedos y ver el mundo de otra manera, a través de los ojos de los demás. Cuando mis hijos comparten sus sueños no temen, ni piensan como nosotros los adultos, al contrario les gusta compartir sus ideas y ayudar al otro a realizarlas. Un buen día mi hijo de 6 años llegó con una gran idea “voy a hacer una película de dinosaurios”, le dijo a sus vecinos y cada uno aporto sus ideas y opiniones hicieron un plan y se organizaron para realizarlo, consiguieron la ayuda que necesitaban, por ejemplo a los papás que grabaron la película y la editaron; a los niños nunca les importó que lugar ocuparía su nombre en los créditos, simplemente su sueño era ver realizada su película. Finalmente ellos saben que los sueños se hacen realidad cuando son compartidos.
Te agradezco me acompañes en esta gran aventura de ser padre te recuerdo que puedes escribirnos a mp@ensenalosasergrandes.com.mx y mundopeque@muindopequeno.org
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